72h por Navarra – Parte II

¡Hola de nuevo! 🙂

Si habéis leído ya la 1ª parte de este post habréis visto que estuve dos días de tour por algunos pueblecitos de Navarra, acabando el 3r y último día en Pamplona. Pues bien, me faltaba contaros lo que descubrí en esta peculiar ciudad en la que la vida social de sus vecinos y visitantes transcurres en las calles por la que en julio se corre el famoso encierro de San Fermín. ¡Ahí va! 🙂

Última parada: PAMPLONA

PAMPLONA

Llegamos a Pamplona el jueves día 7 por la tarde tras una copiosa comida en Ujué (ver post anterior). Una vez allí no nos costó mucho aparcar ya que nuestro “casero” nos indicó bien en qué aparcamientos podíamos probar suerte. Y tras dejar el coche, primera sorpresa: ¡había un ascensor para subir al casco antiguo! Sí sí, suena raro pero es así, jeje. Nosotros que vivimos en un lugar con muchas cuestas no estamos acostumbrados a estas modernidades! 😛

Total, que tras montarnos en el ascensor y alcanzar el casco antiguo nos dirigimos al alojamiento, en este caso un Airbnb (esta vez no os dejo referencias porque no me gustó mucho el lugar… la verdad que estaba muy muy bien situado – entre la C/Mayor y la Plaza del Ayuntamiento – pero en cuanto a instalaciones bastante mal). Tras dejar las maletas, primer paseo por la ciudad y cena de pintxos! 🙂

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Fachada del Ayuntamiento de Pamplona (foto propia).

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Diputación de Navarra y árbol de la Plaza del Castillo (foto propia).

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Los jueves en Pamplona celebran el “Juevintxo”, un pincho + un vino o caña sólo 2€, eso sí, hay que mirar bien en cada local porque hay algunos, los que tienen los pinchos más grandes, que no se suman a la oferta y te puedes llevar alguna sorpresa…

Me llamó la atención la cantidad de comercios que quedan, sobretodo en la C/Mayor, con los escaparates y fachadas antiguos, de los que ya sólo se ven en series y películas. Os dejo unos pocos ejemplos, pero os aseguro que quedan mogollón:

Y debo destacar también la cantidad de gente que había en los bares y en la calle aprovechando el Juevintxo. Está claro que era un jueves previo a un festivo, pero aún así me pareció exageradísimo… aunque yo encantada, me gustan los lugares así, con ambientillo 😉

Al día siguiente nos levantamos relativamente pronto y nos fuimos a conocer Pamplona de día. Hicimos el recorrido del encierro de San Fermín y hay que ver cómo cambia de verlo por la tele a estar allí mismo… Me pareció muy estrecho todo el recorrido teniendo en cuenta las barreras que se ponen en algunas zonas, y eso que ni habían toros, ni aglomeraciones, ni nervios, ni nada de todo eso. La verdad que los que corren deben tener un buen motivo para hacerlo; no sé si será la adrenalina, la pasión por los toros, las ganas de retarse a uno mismo… no lo sé, pero tiene que ser un motivo muy muy bueno.

Del recorrido me gustó que han sabido sacarle provecho turísticamente hablando. Cada punto estratégico está marcado con una placa en la que explica qué ocurre allí. Además, dejan durante todo el año algunos tramos de barrera para que uno pueda hacerse a la idea de cómo son, e incluso los corrales, que permanecen allí de San Fermín en San Fermín:

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Y aquí la entrada a la Plaza de Toros, que como veis se convierte en un embudo cuando montan las barreras (éstas van en los agujeros cuadrados que hay en el suelo, estrechando considerablemente la entrada):

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Tuvimos suerte de que en esta época hay instalada una feria navideña en el interior de la Plaza y pudimos entrar al ruedo.

Una vez acabado el recorrido del encierro volvimos a bajar por la calle Estafeta hasta la plaza del Ayuntamiento donde había un grupo de gaitas y tambores con un cabezudo que perseguía a los niños. No sé seguro si este cabezudo representaba al Olentzero, un carbonero que trae regalos a los niños vascos y navarros el día de Navidad en lugar de Papá Noel (quizá algún o alguna pamplonica que lea el post pueda sacarme de dudas! 😉 ). La verdad que me encantó la figura del Olentzero, estaba por todas partes: colgado de los balcones compartiendo espacio con algunos Reyes Magos, en escaparates donde los niños pasaban y le saludaban, había buzones para enviarle cartas… Una bonita tradición vasca similar a la del Caga-Tió catalán que no se ha visto sobrepasada por la vorágine de Papá Noel.

Antes del regreso a casa me apetecía encontrar la famosa Churrería La Mañueta. Sólo abre durante los San Fermines y los domingos de octubre, pero aún así quería tenerla localizada por si algún día vuelvo en cualquiera de esas fechas, ¡es que dicen de ella que tiene los mejores churros del mundo!

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Paseamos también por la Plaza del Castillo, la Calle Mercaderes, visitamos la Catedral (¡espectacular por cierto!) y cómo no, compramos un décimo de lotería de Navidad por si la suerte estaba allí 🙂

La verdad que fueron 24h por Pamplona muy intensas y completas. Nos llevamos un poquito de todo: de las tradiciones navideñas, del gran evento de San Fermín, de la gastronomía a modo de pincho, de la gente de allí con ese acento tan característico… Lástima no haber tenido más tiempo para ver todavía más cosas, pero así siempre nos quedarán esas ganas de volver para acabar de conocer la Pamplona menos conocida.

Espero que os haya gustado, ¡y cualquier duda intento resolverla!

Besos!! ***

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